Nueva York / Filadelfia, julio de 2025
Waymo, la subsidiaria de Alphabet especializada en vehículos autónomos, ha iniciado operaciones de prueba en las caóticas calles de Nueva York y Filadelfia, acelerando su estrategia de expansión en ciudades densamente pobladas. En ambas metrópolis, los vehículos llevan a bordo conductores de seguridad (llamados “safety drivers”) mientras mapean rutas y recopilan datos esenciales para dominar entornos de tráfico complejos.
En Nueva York, los tests se concentran en Brooklyn Heights, DUMBO, Manhattan y alrededores. Aunque aún no están habilitados para transporte comercial sin conductor, los autos recorren zonas de gran afluencia peatonal y tráfico ciclístico, anticipando cambios normativos que permitan su operación completa. La ambición de Waymo se mantendrá en pie hasta que el estado reforme la ley y autorice la fase sin conductores humanos.
Mientras, en Filadelfia se implementa un programa similar: los robotaxis circulan en zonas céntricas y autopistas, recopilando información sobre semáforos, ciclistas, peatones y señalizaciones. La compañía identifica barrios como North Central y University City como campos de observación para adaptar sus sistemas al entorno urbano local.
Estas pruebas refuerzan la ambición nacional de Waymo. Además de Phoenix, San Francisco, Los Ángeles, Austin y Atlanta, la empresa se prepara para entrar en Miami y Washington D.C. en 2026. Cada nueva ciudad aporta desafíos particulares en variabilidad vial, cultura de conducción y clima, elementos que la inteligencia artificial debe comprender para garantizar seguridad y eficiencia.

FILE PHOTO: Waymo driverless vehicles charge at a Waymo charging station in Santa Monica, California, U.S., May 30, 2025. REUTERS/Daniel Cole/File Photo
El respaldo de los datos respalda el avance: estudios internos y externos revelan que Waymo reduce entre un 78 % y 96 % los incidentes con lesiones en comparación con conductores humanos, incluyendo enchoques con ciclistas y peatones. Estos resultados no solo justifican la expansión, sino que la alinean con una narrativa de seguridad, ventaja competitiva y confianza pública hacia los sistemas autónomos.
No obstante, la llegada de esta tecnología genera reacciones mixtas. En Filadelfia, residentes expresan escepticismo por precedentes como el robo de un experimento robótico en 2015. En Nueva York, sindicatos de conductores advierten sobre el riesgo de reemplazo laboral masivo: estiman que hasta 200,000 empleos podrían verse afectados.
También hay voces que cuestionan la infraestructura regulatoria. Mientras Waymo presiona para modificar la legislación en Nueva York, varios proyectos de ley de vehículos autónomos están estancados en comités estatales. En este periodo de transición, la industria, las autoridades y la opinión pública siguen el ritmo de la evolución legal, tecnológica y social del sector.
Esta expansión técnica tiene impacto económico y urbano. El despliegue de robotaxis puede transformar la movilidad metropolitana, reducir la congestión y reconfigurar hábitos de transporte. Sin embargo, también requiere inversiones en infraestructura, protocolos de emergencia y formación de personal especializado en supervisión y mantenimiento.

A self-driving Waymo car drives through Los Angeles, California, U.S., May 12, 2025. REUTERS/Kylie Cooper
En perspectiva, Waymo impulsa una carrera decisiva entre la tecnología autónoma y el sistema regulatorio. El éxito en Nueva York y Filadelfia será clave: validará su capacidad para trasladar una tecnología probada en entornos controlados a metrópolis con retos reales. Además, el resultado condicionará el futuro de plataformas competidoras como Tesla, Cruise o Zoox.
La lección es clara: esta fase de pruebas determinará si los robotaxis pueden convertirse en una alternativa viable a gran escala. Las ciudades del noreste representan no solo un desafío técnico, sino un banco de pruebas para decidir si los vehículos sin conductor están listos para reemplazar a los taxis tradicionales y redefinir la movilidad urbana en la próxima década.
Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
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