Home CulturaLa nueva colonia de Trump desata un tsunami de “cringe” en redesWashington D.C., julio de 2025

La nueva colonia de Trump desata un tsunami de “cringe” en redesWashington D.C., julio de 2025

by Phoenix 24

Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, ha lanzado al mercado una nueva fragancia de lujo bajo el nombre “Victory 45‑47”, haciendo alusión a sus dos mandatos presidenciales. La colonia, vendida a 249 dólares por unidad, forma parte de una ofensiva comercial que expande su marca personal hacia el terreno de la cosmética de alta gama, y que ha generado una avalancha de reacciones polarizadas en redes sociales y medios internacionales.

El producto fue presentado a través de su plataforma Truth Social, acompañado por una campaña visual que incluye un frasco dorado con la silueta del expresidente. El mensaje promocional invoca conceptos como “poder”, “gloria” y “liderazgo”, pero la respuesta pública ha oscilado entre la burla y la indignación. Miles de usuarios catalogaron la fragancia como “tóxica, literal y simbólicamente”, mientras otros ironizaban sobre su precio desproporcionado.

El lanzamiento coincidió con una semana políticamente cargada, en la que el Senado discutía recortes a Medicaid y al programa de asistencia alimentaria SNAP. Esta simultaneidad no pasó desapercibida. Varios senadores demócratas, incluyendo a Mark Warner y Peter Welch, acusaron a Trump de “mercantilizar su figura en pleno debate sobre los derechos sociales”, calificando el momento como “una provocación ética”.

Diversos medios estadounidenses publicaron críticas que destacaron la desconexión entre el lanzamiento de un perfume de lujo y las dificultades económicas que enfrentan millones de ciudadanos. Voces editoriales se refirieron al producto como “un fetiche narcisista”, señalando que “huele más a desesperación comercial que a liderazgo”.

En portales especializados como Fragrantica, los primeros análisis del aroma han sido demoledores. Usuarios reportan una fragancia poco sofisticada, de escasa durabilidad, y comparable a productos de bajo costo. Algunos críticos destacaron la incoherencia entre el discurso de grandeza del presidente y la calidad real del producto.

Este episodio se suma a una lista creciente de artículos promocionados personalmente por Trump desde su regreso a la Casa Blanca, incluyendo Biblias patrióticas, zapatillas deportivas, relojes, guitarras e incluso teléfonos móviles dorados. Todos estos productos comparten un rasgo común: una estética de culto a la personalidad que busca reforzar el vínculo emocional con su base electoral, transformando el consumo en una forma de adhesión política.

Analistas en ética gubernamental han expresado preocupación sobre la línea cada vez más difusa entre el ejercicio del poder público y la promoción privada. Aunque los ingresos de estos productos son administrados formalmente por fideicomisos a nombre de sus hijos, la declaración financiera más reciente del presidente confirma que recibe beneficios directos por cada unidad vendida.

Más allá del escándalo puntual, el fenómeno revela una mutación profunda en la relación entre marketing, política e identidad en el siglo XXI. Lo que para los detractores representa una banalización del cargo presidencial, para los seguidores se convierte en un símbolo de orgullo: un perfume que, aunque cuestionable, huele a victoria.

El mercado decidirá si “Victory 45‑47” será recordado como una fragancia histórica o como una excentricidad más en la crónica del populismo posmoderno. Por ahora, lo único indiscutible es que Donald Trump ha vuelto a imponer su marca en la conversación pública —esta vez, literalmente, con olor incluido.

Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.

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