El reglamento de la Fórmula 1 sufrirá grandes cambios para la próxima temporada. La modificación de la normativa de los monoplazas podrá generar grandes movimientos en los equipos que forman la actual parrilla de la competición. Los cambios establecen la incorporación de los motores V6 híbridos, pero las dudas empezaron a surgir en la pretemporada.
Adiós a los motores V10
Teniendo en cuenta que los equipos ya han empezado a trabajar en los coches de la próxima temporada y con menos de un año de margen, llevar a cabo un cambio en los motores era un error. La F1 ha confirmado que los motores V10 no regresaran en un futuro próximo.
La Comisión de Fórmula 1 confirma su apuesta por los motores V6 híbridos tal y como explica el cambio de reglamento para el siguiente año. Uno de los aspectos que sí podría sufrir cambios es la inyección de potencia en los mismos, para garantizar la fiabilidad de estos.
Problemas con la potencia
La falta de viabilidad de los nuevos motores surgió cuando los constructores expusieron la elevada dificultad de su diseño, especialmente, en los propulsores. El principal problema es que los coches podían quedarse sin potencia eléctrica en mitad de una rectade algunos trazados del campeonato como: Monza, Jeddah y Spa. Los monoplazas podrían presentar una perdida repentina de velocidad, poniendo en riesgo la seguridad de los pilotos.
Ahora el debate se encuentra en la entrada de energía eléctrica, esta debe corresponder al 50% (energía eléctrica y motor de combustión). La potencia debía alcanzar un total de 350 kW a disposición del piloto. El próximo viernes la Comisión llevará a cabo una reunión para tratar la problemática. Dados los problemas, la propuesta es reducir la potencia ofrecida por la parte eléctrica hasta 150 kW (200kW menos de lo estipulado). La reducción de la entrada de energía eléctrica daría al motor de combustión el control del 65% de la potencia total del monoplaza, tal y como afirmó Autosport.
Los equipos se niegan a las modificaciones
El hecho de que la Comisión haya denegado estos cambios de última hora es por la multitud de inconvenientes. Varios fabricantes (Honda y Audi) accedieron integrarse a la competición con estas condiciones,dado que se adaptaba a sus intereses. Además, los equipos ya han invertido grandes cantidades de dinero que no están dispuestos a perder.
Por ejemplo, Mercedes se negó a aplicar el cambio de reglamento, mientras que otros equipos como Red Bull se mostraron abiertos a negociar si las modificaciones equivalían a un aumento del espectáculo en la pista. Por otro lado, Ferrari tomó una postura neutra delante de las posibles modificaciones.(S).