La vida siempre da segundas oportunidades, y qué mejor camino para encauzar una ‘mala vida’ que a través de las artes marciales mixtas, un deporte que, basado en el respeto y la disciplina, ha forjado algunas de las historias de superación más increíbles que se recuerdan.
La de Leon Edwards, excampeón del peso wélter de la UFC que regresa este sábado en Londres tras 8 meses de inactividad, es una de esas historias que conmueven e inspiran a la nueva generación. Nacido en Kingston, Jamaica, el 25 de agosto de 1991, un joven Leon creció junto a su hermano en un ambiente conflictivo, donde la delincuencia estaba a la orden del día. Incluso su padre, Rufus, formaba parte de esta oscura espiral de crimen que, unos años más tarde, acabaría por condenarlo para siempre.
Del asesinato de su padre a descubrir las MMA
Por suerte, su madre, quien siempre fue el pilar de la familia, los motivó a buscar un futuro mejor lejos de casa. Así fue como Leon, su hermano y sus padres se mudaron a Birmingham, Inglaterra, cuando él tenía tan solo 9 años. Sin embargo, en el Reino Unido las cosas no mejoraron. Su padre continuó con sus actividades ilegales y, a causa de sus enemistades, fue asesinado a tiros a la salida de un club nocturno en Croydon, Londres. “Actividades cuestionables” fue la forma en que Leon describió años después los negocios de su progenitor, una manera más elegante de referirse al narcotráfico y la violencia con la que estaba estrechamente ligado.

Pese a no haber sido un ejemplo a seguir, la muerte de Rufus, cuando Leon tenía 13 años, marcó profundamente su adolescencia. Por aquel entonces, se vio arrastrado a malas compañías y a la delincuencia juvenil.“Me empujó más a la vida de pandillas y el crimen, todo lo negativo. Fueron mis años más oscuros”, relató en una entrevista. De hecho, fue en las calles de Birmingham donde se ganó el apodo de “Rocky”, en referencia a la película protagonizada por Stallone. El mayor de los hermanos Edwards usaba la violencia como respuesta a todo, hasta que, a los 17 años, encontró las artes marciales mixtas. Y, como no, fue gracias a la insistencia de su madre, quien estaba decidida a darle un giro de 180 grados a la vida de su hijo, que por momentos se asemejaba peligrosamente a la de su difunto padre.
Una patada antológica
En las MMA encontró luz en la oscuridad. Su talento natural para el deporte le dio un propósito y lo motivó a dejar atrás los caminos peligrosos. Entrenó con disciplina y determinación, lo que lo llevó a debutar en la UFC en 2014 y a tocar el cielo en agosto de 2022. Su historia parecía sacada de una película. De Rocky, para ser más exactos. Edwards se enfrentó al campeón y número uno del ránking libra por libra, Kamaru Usman, en la pelea estelar del UFC 278. De cara al quinto asalto, todo parecía perdido. Sin embargo, en un instante de brillantez, Leon lanzó una patada a la cabeza del Nigerian Nightmare, una acción que quedó para la historia de las artes marciales mixtas. Usman, que llegaba con una racha de 15 victorias consecutivas en la UFC, cayó desplomado a la lona con la mirada completamente perdida. “Todos dudasteis de mí y decíais que no podía lograrlo. Miradme ahora. Headshot. Dead.“,exclamó Leon en su discurso post-pelea, unas palabras que quedaron grabadas a fuego en la memoria de los aficionados a las artes marciales.
Tras defender el cinturón con éxito en la revancha contra Usman y deshacerse del “bocazas” Covington, Leon sufrió su primera derrota en nueve años en el UFC 304 de Manchester. Cayó por decisión unánime ante Belal Muhammad en un combate que se disputó a las 5 de la mañana en el Co-op Live debido a cuestiones de derechos televisivos. “Fue una locura pelear a esa hora. Mi cabeza no estuvo conmigo esa noche”, confesó Rocky. El jamaicano fue completamente superado por el desgaste constante del palestino, uno de los mejores wrestlers de la división.(S).