El NBA Draft de 2024 puede pasar como uno de los peores de los últimos tiempos. Si es verdad que solo el tiempo decidirá si será una mala promoción de jugadores, el nivel mostrado hasta ahora, sobre todo por los picks más alto, es bajo si se compara con el de los años anteriores. Stephon Castle (San Antonio Spurs), Jaylen Wells (Memphis Grizzlies) o Alex Sarr (Washington Wizards), son algunos de los nombres más destacados y ninguno de ellos sobresale excesivamente por encima de la media. Sorprende Wells quien fue drafteado en el pick número 39 y quien, a día de hoy, es más que candidato a obtener el premio al rookie del año. La otra cara de la moneda es Zaccharie Risacher. El francés, pick 1 del Draft de 2024, sigue sin demostrar de manera continuada todo el potencial que tiene. Su falta de continuidad y sus irregulares participaciones (capaz de lo mejor y de lo peor) le han situado, a día de hoy, en el puesto número 9 en la lucha por el ROY.

Las miradas, no obstante, se centran ya en las dos promociones del NBA Draft que vienen. En concreto, las promociones del 2025 y la del 2026. Cooper Flagg es la gran estrella del próximo Draft. Son muchos los equipos que ya tienen marcado en el calendario la lotería del Draft para buscar hacerse con los servicios de uno de los jugadores que está destinado a marcar una etapa en la liga norteamericana. Sin embargo, los ojeadores van más allá. En el Draft de 2026 ya aparece en las listas de pronósticos y como pick número 1 un jugador al que ya tratan como una estrella. Su nombre: A.J Dybantsa.
UN FUTURO PROMETEDOR
El alero, de 17 años y 2,06 metros de altura, está llamado a ser uno de los mejores jugadores del futuro. En Estados Unidos lo ven como el alero perfecto por su increíble explosividad, tamaño y habilidad. Su gran carácter competitivo junto a su capacidad por jugar en mmúltiplesposiciones hacen de Dybantsa un jugador único destinado a ser una gran estrella. El jugado, aún en el instituto, ha generado muchísimo interés de grandes universidades como North Carolina o Kansas. Sin embargo, el gran ganador ha sido la BYU (Brigham Young University) de Utah. Uno de los principales incentivos para tomar esta decisión son los 7 millones que Dybantsa se embolsará con sus derechos NIL (Son los derechos de una persona para comercializar y recibir compensación por el uso de su identidad personal). Para demostrar de la barbaridad de cifra que supone esto, Cooper Flagg, principal candidato al pick 1 del 2025, cobra por sus derechos NIL 2,9 millones. Otro ejemplo: Bronny James (hijo de Lebron) llegó a cobrar 4,9 millones en USC. Los 7 ‘kilos’ que se embolsará A.J Dybantsa es la mayor cifra de dinero que un atleta ha cobrado en todas las universidades americanas.(S).