Home EntertainmentTom Cruise: La estrella de Hollywood toma la palabra en su regreso triunfal

Tom Cruise: La estrella de Hollywood toma la palabra en su regreso triunfal

by Phoenix 24

Esta historia con Tom Cruise inicia así. En un lote de Warner Bros., en Burbank, California, al lado de donde filmaron The Pitt, se ubica el antiguo loft escénico del estudio: el espacio industrial y empolvado en donde, alguna vez, artesanos pintaban fondos físicos. El actor está de pie en el centro y se nota contento. “Cuando haces una película, recuerdas a cada una de las personas que la hicieron posible”, dice. Así se expresa, en términos solemnes, universales. Parece que está dando un recorrido guiado por el lote. Luce como pensarías que luce Tom Cruise. “Me refiero a las personas que pintan fondos, construyen sets, mueven las cámaras, la iluminación, cada aspecto de un rodaje —la luz, la arquitectura, el diseño, todo— para entretener al público”, comenta. (La pregunta fue: ¿recuerdas cuándo, en uno de tus filmes, se utilizó un fondo pintado?).

Retrato de Tom Cruise con camisa desabotonada y jeans

A sus 64 años, no ha perdido ni una pizca de la intensidad ni el compromiso que a sus 18, se anunció la llegada de una estrella inminente con Taps (1981). De hecho, es posible que sea aún más intenso. Cree tanto en el cine, que ahora acostumbra decir: “Hacer cine no es lo que hago. Es lo que soy”. Después de convivir con él, sé que lo cree. Le interesan los lentes de las cámaras. Se ha aventado desde el filo de un precipicio a bordo de una motocicleta y ha activado un paracaídas. Ha arriesgado su vida por la industria y también parece haber eliminado todos los demás aspectos de su vida por ella. (Cuando le pregunto qué hace cuando no está trabajando en una cinta, responde: “Me preparo para la siguiente”. Es la típica respuesta de Cruise. Su enfoque hacia interrogantes que no se centran en el trabajo es hacerlas sobre su trabajo.) El primer tráiler de su película más reciente, Digger, fue un reel de dos minutos y medio de sus actuaciones pasadas seguido de 42 segundos del nuevo largometraje. El mensaje era el siguiente: se trata de una persona que carga con el cine en su totalidad a donde quiera que vaya, que posee una obra que abarca a Stanley Kubrick (Eyes Wide Shut), Steven Spielberg (Minority Report, War of the Worlds), Paul Thomas Anderson (Magnolia), Martin Scorsese (The Color of Money), Michael Mann (Collateral) y Francis Ford Coppola (The Outsiders).

En Digger, dirigida por Alejandro G. Iñárritu, Cruise encarna a un magnate de una petrolera que desata lo que podría ser el fin del mundo. Por su ambición, originalidad y excentricidad, esta película de autor recuerda una época en la que la carrera de Tom parecía haber llegado a su fin con la cuarta Misión imposible en 2011, cuando se reinventó como héroe de acción y director de franquicias (estrella de Jack Reacher, Edge of Tomorrow y Top Gun: Maverick).

En el reciente par de décadas, el actor casi no ha hablado a fondo con periodistas. Sigo sin entender por qué decidió hacerlo aquí (aunque puedes leer su razonamiento a continuación). Me repite, más de una vez, que lo que le apasiona son las películas y su realización, “mucho más que hablar de mí”. En algún punto le digo: Tu enfoque es muy para fuera. “Así es, y siempre lo he dicho”, responde.

Tom Cruise: la trayectoria imparable de una leyenda del cine

GQ: Tom, en el momento de tomar tus decisiones profesionales, eres un actor muy intencionado, como pocos en Hollywood. Me da curiosidad cómo encaja Digger, la primera película que no es de acción y tampoco de una franquicia que has hecho en muchos años.

Tom Cruise: Es la culminación de todas mis aptitudes. Nunca había hecho algo así. Todo lo que he trabajado ha sido muy meditado. En todo lo que hago tengo objetivos y retos personales. Me emocionó mucho este personaje, es de los más desafiantes de mi carrera.

¿En serio?

TC: Por supuesto, nada se le ha acercado ni un poco.

Se me ocurre tu personaje en Eyes Wide Shut. Tu papel en Magnolia. Algunas cosas que has hecho como Ethan Hunt en las cintas de Misión imposible.

TC: Entiendo. A ver, me encanta. Cada uno ha sido un reto. Esta es la culminación de mis capacidades, engloba el tiempo, el ritmo, el lenguaje. Hay muchas capas de habilidades en esta interpretación. Y con él [señala a Alejandro G. Iñárritu], es un trabajo muy preciso. Recuerdo mi admiración después de haber visto Amores perros. Consigue que sientas que tienes la cámara en mano y estás explorando esos lugares. Los colores, los sets, el encuadre, todo eso está muy reflexionado. Pero, al mismo tiempo, parece que no lo está. El impacto y el poder fueron como un martillazo. Para mí, fue ver un diamante.

Alejandro, Tom ha hablado mucho sobre la admiración que le tiene a Amores perros y a tu trabajo posterior. Me da curiosidad saber qué ves en él como actor e intérprete.

Alejandro G. Iñárritu: Un actor es una catedral. Es un templo de posibilidades. Creo que todos los seres humanos cargamos de manera natural con un bagaje emocional, al margen de nuestras habilidades, formación, tradición o talento. Cuando veo la mirada de una persona, de un actor o una actriz, puedo identificarlo. Soy capaz de ver la profundidad a través de esas ventanas y observar qué tan lejos pueden llegar. Reconozco la profundidad del paisaje. En ocasiones, es infinita. Cuando ves a Tom, esos ojos te pueden llevar directo al infierno. Son un paisaje tras otro tras otro. Y percibo la conciencia que tiene de ello. Se percibe.

Tom, ¿de dónde proviene lo que describe Alejandro?

TC: No sé. De niño tenía un sueño; se podría decir que siempre fui precoz. Observaba a las personas, veía sus vidas en las películas. Nunca estaba quieto, experimenté diferentes culturas, incluso dentro de Estados Unidos y Canadá, países en donde viví. Miraba a las personas, cómo reaccionaban, por qué reaccionaban así. Qué las unía. Son preguntas que me planteaba desde pequeño. Tenía el anhelo [de hacer películas], pero no estudié cine. No estudié actuación. De repente, a los 18 años, lo estaba haciendo. Era un plan secreto porque desde muy joven, supe que no debía compartir mis sueños con otros.

Me parece muy triste.

TC: He compartido esto con mucha gente y están de acuerdo en que, a veces, hay que guardarse las cosas. Escribía esos deseos en un pizarrón que tenía colgado en la pared. Mi sueño no era ser famoso. Quería actuar en películas, sí, pero sobre todo, viajar por el mundo, conocer a personas, vivir. ¿Cómo saber qué funciona y qué no? Así que empecé a estudiar. En un set de filmación estudiaba todos los departamentos, con mi sueño en mente. No sabía que en los sets de rodaje había barreras, es decir, cosas que uno no debía hacer. Cuando filmé Taps, me rapé con mucho entusiasmo porque el director me dijo… que creara el personaje. Llegué al set, me quité el sombrero y [el director Harold Becker] me vio y me dijo: “¿Qué hiciste? Lo tienes que consultar con el director”. Me disculpé. A partir de ahí, todo fue: “Sí, señor. No, señor. Sí, señora. No, señora”.

Esa ha sido tu experiencia, te mudaste mucho, fuiste a 15 escuelas en 16 años, o algo así.

TC: Mi madre era de Kentucky, un pueblo muy respetuoso. Me gusta ayudar a la gente, que le vaya bien. Siempre me ha gustado dejar las cosas mejor de como las encontré. Vivimos en casas rentadas; mi razonamiento era dejar mi cuarto mejor, el salón de clases, lo que fuera. Siempre quería mejorar las cosas, hacerlo yo mismo. Pero nunca en detrimento de los demás. Por lo que siempre buscaba la mayor cantidad de creación y la menor medida de destrucción.

Tom, cuando me estaba preparando para esta entrevista, me puse a pensar que hay un público, una generación menor, que sólo te conoce como estrella de acción…

TC: Te sorprendería que no es el caso. Cuando voy a una premier, me encuentro con tres, cuatro generaciones distintas. En Netflix, pueden ver diferentes películas. Esa filmoteca viaja por todo el mundo.

Creo que en un punto de tu carrera, parecía que buscabas a los Iñárritus de tu generación —Steven Spielberg, Paul Thomas Anderson, Michael Mann, Stanley Kubrick— para trabajar con ellos. Después pareció que cambiaste de enfoque.

TC: Nunca ha sido así. Siempre ha sido una evolución. Para mí, ha sido un desafío constante, de un paso al siguiente. Decisiones que nunca he compartido —lo que he hecho, por qué y lo que estoy explorando— han sido muy intencionales. Estoy explorando mis habilidades, aprendiendo nuevas, retándome continuamente. Me interesan las historias, los personajes. Pensar en cómo hacer que Top Gun sea una secuela implica su propio desafío. Siempre le he encontrado fascinación a esos retos. Me importa menos hablar de mí, créeme.

Te tengo malas noticias.

TC: Ya lo sé, ya sé. [Se ríe.] Me interesas más tú que escucharme hablar.

La aventura de Tom Cruise al hacer cine

Retrato de Tom Cruise con traje y camisa en set de filmación

Tom, el año pasado coincidí con Christopher McQuarrie, tu director en Misión imposible, amigo y colaborador desde hace años. Entre otras cosas, platicamos sobre el peligro que conlleva lo que realizas. Literalmente, te lanzaste a un precipicio a bordo de una moto y después abriste un paracaídas. Te has colgado de distintos tipos de aviones en pleno vuelo. Mi pregunta es, ¿le temes a la muerte?

TC: Podría recapitular mi vida y concluir que me gusta pararme en el borde de un precipicio, de manera física y metafórica. Es decir, veo la vida como una aventura. Siempre lo he hecho. Quiero entender a la gente, la vida, las difersas culturas. Al reflexionar sobre la vida, me pregunto constantemente, ¿quiénes son esas personas? ¿Cómo se sienten? ¿Piensan igual que yo? ¿Se ríen de lo mismo? ¿Cómo conecto con ellas? No me interesa únicamente ser un turista. Quería hacer cine porque también llegué a la conclusión de que, cuando creas con alguien, lo llegas a conocer muy bien. Todos tienen una realidad subjetiva que demuestra su postura ante la vida, ante los habitantes del planeta. En la humanidad existe una afinidad y deseo explorarla.

Te pregunté si le temes a la muerte. En especial en las películas de Misión Imposible, me parece que el público las ve para descubrir si el protagonista va a salir ileso.

TC: Lo interesante para mí es cómo aprovechamos estas herramientas para crear un efecto emocional en el público. ¿Comunica lo que queremos? Pero ¿si le temo a la muerte? No. Esto no quiere decir que no sienta miedo. Pero el sentimiento no me inquieta. Entiendo que la vida está plagada de certezas e incertidumbre. Lo que me importa de hacer cine, de vivir la vida, es convertir la duda en certidumbre. Sin embargo, quiero crear otras incertidumbres con el objetivo de progresar, para que estas sean parte de la aventura.

¿De dónde crees que proviene la necesidad de encontrar ese precipicio? ¿Tienes una teoría?

TC: Mi teoría es por quien soy como individuo.

¿Tienes miedo dentro o fuera de la pantalla?

TC: Hay momentos en los que quieres sentirlo, en los que quieres sentir la incertidumbre. Pero no le temo al sentimiento. No sé de qué otra manera expresarlo. No me da miedo asumir que debo brincar en una escena y después hacerlo. Intento reconocer las cosas que desconozco, no finjo saber lo que sé y lo que no. Tú, ¿le temes a la muerte? ¿Te inquieta sentir miedo?

Retrato de Tom Cruise sobre motocicleta roja con lentes de sol camisa negra pantalón y botas caf

¿Si le temo a la muerte? Creo que sí. Sí. Sin duda, me daría miedo aventarme de un precipicio en una moto.

TC: A ver, no es para todos.

Para mí, esta es una versión de un precipicio: conversar con alguien, explorar terreno inexplorado con ese individuo. Disfruto la adrenalina que eso implica. Pero el peligro físico, la posibilidad de morir, no es para mí.

TC: Todos tienen que confrontar ciertas cosas en su vida, lo que les da miedo o
lo que sea.

AGI: Tom, recuerdo cuando vi tu detrás de cámaras de Misión imposible, cuando estás haciendo esos pinches stunts, ver a Chris [McQuarrie] con una cara de que se iba a morir de un infarto. Zach, me vi reflejado en tu descripción porque en Digger tenemos una escena, no era de vida o muerte, pero es una especie de ballet, ¿me explico? Los pintores tienen sus pinturas, los músicos sus composiciones, sin embargo, en el cine, tenemos arquitectura, espacio, iluminación, diálogo, baile, todo junto. Tom está liderando ese baile y si él falla, todo colapsa. Es el sol de estos satélites. Sandra Hüller, Jesse [Plemons] y Riz [Ahmed] son partícipes, además de los 300 extras. Hay una larga escena que planeamos por meses con muchas ideas, mucho diálogo, un montón de diversión, tantas chingaderas, y cada segundo cuenta. Yo estoy en la pinche grúa; si algo sale mal, una palabra, una duda, un tartamudeo, todo se esfuma. Cuando Tom regresa, le doy unas notas. Me mira con esos ojos [imita a un intensísimo Cruise]. Como si sus ojos estuvieran tomando fotos. Clic-clic-clic. Termina respondiéndome: “Sí, perfecto”. “¿Estás seguro?”, le digo. “Sí, entendido”. Pues: “¡Cámara! ¡Acción!”. Igual que Chris [McQuarrie], me estoy muriendo, no me queda más que rogar para mis adentros: “Por favor, no la cagues”. Le atina a cada nota y me pongo a pensar: “¿Cómo chingados este hombre pudo entender la fisicalidad, los espacios, el silencio, el grito, la agresividad, la vulnerabilidad, el baile con la cámara, a la perfección?”.

Estaba pensando que el primer tráiler que sacaron de Digger fue un montaje de dos minutos y medio sobre tu vida en pantalla, Tom, con algún material de la nueva película al final. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando ves el reel de tus actuaciones pasadas?

TC: Pienso en la inmensa alegría de poder crear, en las personas con las que lo he logrado, lo mucho que me he divertido, así como los maravillosos retos que he superado y en poder hacer cine, cumplir el sueño que tenía de niño. Pienso en todos los que participaron para materializarlo y estoy muy agradecido. Recuerdo cada momento de trabajar en esas películas, la evolución de esos proyectos. Pienso en todo eso. Cuando veo Digger, pienso en que, por fin, tras 25 años, pude trabajar con Iñárritu; todo culminó en este momento.

Filmaron parte de la película en Pinewood Studios, cerca de Londres, ¿no? Tom, ahí rodaste Legend, Eyes Wide Shut.

TC: La primera Misión que produje. También Entrevista con el vampiro.

¿Qué significó regresar a este lugar?

TC: Fue hermoso. Me encanta. Es mi hogar. Para mí, mi casa está en un set de filmación. Me preguntan en dónde vivo y respondo que en los sets de cine. Y en todo el mundo. Soy un ciudadano del mundo y de la humanidad.

¿Acaso ves una versión tuya más joven en ese lugar? ¿Das la vuelta y te encuentras con el fantasma de tu juventud?

AGI: Cuando me reuní en Londres con Tom, estábamos cerrando el trato con Pinewood y le comenté que filmaríamos ahí. “Ah, he filmado ahí”, contestó. “¿En serio?”. “Sí, hace 40 años y quemamos ese escenario”. ¿Cómo es posible que alguien me diga que incendió un set? Le contesté: “Bueno, espero que esta vez tengamos más suerte”.

Tom Cruise a través de la mirada de Alejandro G. Iñárritu

¿Fue fácil hacer esta película? Quizá sea una pregunta ridícula.

TC: La realidad es que no hay película fácil de hacer. Permíteme explicarlo. Si algo te apasiona, nunca vas a optar por el camino fácil. ¿Fue un gusto hacerla? Cada minuto. Para mí, lo fue, pero esto no quiere decir que no haya tenido momentos de confusión y dolor. Si estás buscando el camino fácil, no es ahí. Nunca quise que mi vida fuera fácil. La vida es una aventura y te comenté que quiero estar al borde de ese precipicio mirando hacia abajo, en sentido literal y figurado. Porque ahí vive este hombre que tengo al lado [señala a Iñárritu]. Al mismo tiempo, como ya comprobaste, Alejandro te sumerge en un mundo cinematográfico que se siente emocionalmente auténtico. Además, la película es graciosísima. El sentido del humor es maravilloso, aunque no se trata de una comedia genérica. Para la comedia se requieren aptitudes distintas. Entre Risky Business, Rain Man, Les Grossman y ésta, hay un elemento cómico diferente.

Retrato de Tom Cruise con sombrero camiseta blanca y jeans

Edge of Tomorrow. Muy chistosa.

TC: Pero no es lo mismo. Nunca hablo de esto, pero hay que encontrar el lenguaje de la cinta, soñar y aspirar a ello.

Alejandro, tengo una pregunta quizás tonta. ¿Te da la impresión de que haces comedias?

AGI: Yo creo que sí. Me encanta que los seres humanos somos absurdos, y me río mucho. Se cree que soy muy serio. Y para nada. Para mí, es evidente que la fuente de la comedia grandiosa, hermosa, es la tragedia. Como dicen: la comedia resulta de la tragedia más el tiempo. Al observar el sinsentido humano, me doy cuenta de que somos como simios erráticos con órganos muy pronunciados que nos cuelgan de la boca, llamados lenguas. Y con tanto bla bla bla, cambiamos la chingada historia constantemente. Intentamos descifrarla, reescribirla; es una lucha constante. Es divertidísimo. Ahora, Zach, para mí, es importante resaltar algo especial sobre esta película, distinta a otras en mi experiencia. Desde mi primer filme, he tenido la enorme fortuna de trabajar con materiales originales. La única que he hecho que se basa en una novela…

La pasión de Tom Cruise por alcanzar la excelencia en el set de filmación

Tom, a veces, muchas personas —entre ellas, yo— te describen como la última estrella de cine. Pero me da la impresión de que no estás de acuerdo.

TC: Primero que nada, hay actores muy talentosos. ¿Me explico? [Brad] Pitt es un actor estupendo, una estrella con mucho carisma. Y existen muchos, muchísimos más. De joven, compartí el set con grandes maestros. Pero no sólo me refiero puntualmente con quienes trabajé en 1981, sino a la procedencia de su conocimiento: es algo generacional. Cuando haces cine, aprendes de otros y te apropias del conocimiento.

Retrato de Tom Cruise con camisa negra sentado dentro de auto

Has sido mentor de muchos actores jóvenes. Glen Powell ha contado haber visto un video educativo de seis horas que hiciste sobre la actuación para la pantalla.

TC: Fue muy elemental. Lo hice para que la gente tuviera un concepto distinto de las lentes, qué es una lente, qué es un encuadre. Tal como un actor de teatro o durante el desarrollo del cine como medio, en donde empezó todo; qué significa ese encuadre y cómo entenderlo. Hay distintas capas de narrativa, estructura, pero también es importante entender ciertos conceptos para poder olvidarlos después.

¿Qué más le recomiendas a los jóvenes de la industria del cine?

TC: Primero escucho: ¿qué quieren? No se trata de mí. Me interesa más saber cuáles son sus metas, qué deesan. Pero no se limita a los jóvenes. De niño, también quería saber qué le interesaba a los demás.

¿En serio?

TC: Sí. Por ejemplo, quería saber de qué se trataba una película.

Y de niño, ¿cómo reaccionaba la gente?

TC: Contestaban: “¿Qué dices?” [Se ríe.] Pero era curioso. Era un niño y quería saber a qué se dedicaba alguien, de dónde era, en dónde había comprado sus zapatos, dónde iba a la escuela, qué más hacía. A esa edad, veía mucho por la ventana. Los maestros me llamaban la atención. Para mí, lo importante era descubrir qué querían saber, qué les importaba. Me provocaban mucha curiosidad sus intereses. Cuando estoy rodando una película con un equipo, siempre les pregunto qué piensan de la vida. A partir de ahí, resuelvo cómo hablar con ellos de lo que significa para mí hacer cine. Me parece importante no limitarme a sólo trabajar con la gente; deseo saber quiénes son, qué son, qué quieren hacer.

¿En serio?

TC: Mira la cantidad de gente que está yendo a los cines, en dónde estamos, qué quiere el público. Qué emoción.Me apasiona muchísimo el cine.

AGI: Para ser honesto, me urge ver la reacción del público. Nunca se sabe. Lo que sí sé es que lo dimos todo. Me tomó 25 años tener las habilidades necesarias para dirigir esta película. No pude haberla hecho, digamos, hace 10 años. Lo di todo. No sé si sea mucho o no, pero es lo que tengo.

TC: Lo dimos todo. Sea cual sea la opinión, todo está ahí. Es lo que tengo también, hermano. Todo. (GQ).

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